En una platica que nos dieron en el curso de inducción comentaba un doctor que la residencia es en realidad educación del adulto. Se me hizo importante rescatar algunos conceptos de lo que se habló.

La educación del adulto, del médico especialista, depende casi totalmente de la persona, es autodidacta, pero más que autodidacta, se convierte en una responsabilidad personal. Ya no será valido desviar la culpa hacia los profesores que no enseñen. Los pacientes ahí están, los libros también están ahí, lo único que falta es aprovecharlos.

Nuevamente comienza un ciclo, retomar la formación, ahora en forma de posgrado, y así,  será necesario también volver a titularse.

A los médicos residentes se les requiere una tesis de titulación, derivada de un proyecto de investigación, la cual quiero ver al menos en este momento, como una oportunidad para estudiar algo de especial interés personal para uno como médico residente.

Ya durante la formación como médico general se ha fomentado el hacer las cosas bien, el crecimiento personal, convertirse en médico no solo implica adquirir los conocimientos científicos, significa adquirir y cultivar la sensibilidad humana, la empatía por otros seres humanos (que se llaman pacientes), ahora como médicos residentes, tendremos la obligación de llevar las cosas bien hechas a otro nivel, hacer pues una revisión profunda de nuestra persona y ver que cosas necesitan corregirse y pulirse, aprovechar la oportunidad que nos ha sido otorgada de  dignificar la profesión médica.